Creatividad

Un color, aromas, sabores que despiertan los espíritus creativos 

El universo inspirado por el Chartreuse Verde no tiene fin. Chefs, barmen, los grandes nombres de arte culinario lo dominan, lo magnifican. Dulce, potente, brillante, el Chartreuse se acomoda y adapta de mil maneras, conjugando los talentos más diversos incluso para los creadores de moda a los que fascina su color: en 1968, la patinadora Peggy Fleming gana la medalla de oro con un vestido verde Chartreuse. En 2008, Dior firma un traje de seda color Chartreuse. Armani lanza una declinación del verde Chartreuse. Sin contar a Michele Obama, que elogia su resplandor. En el lado de los perfumistas, la firma se impone sobre todo con el eau de toilette « Chartreuse de parme » referenciada en el gran libro de los perfumes de leyenda hoy desaparecidos. Pero más que nunca, es bajo la paleta de los cocineros donde se despliega la gama de sus sabores,  caleidoscopio de un panel que el genio y la modernidad no dejan de desvelar. 

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La mixología o la alta cocina de los Cócteles

¿El arte de la mezcla, definición actual de la mixología, tiene sus raíces en la edad media, cuando existía fascinación por las infusiones, maceraciones y hábiles composiciones? Sin duda, ya que el uso se perpetúa, se especializa, se moderniza. Así, a principios del siglo XIX, los primeros cócteles complejos aparecen en Estados Unidos y en Inglaterra. Desde el año 2000 la creatividad se enciende y hace de este mundo el terreno de excelencia del Chartreuse Verde.

La palabra Cóctel en sí misma se debe a una práctica de lo más excéntrica: ¡parece que su origen sería una pluma de Gallo en los vasos!

Debemos a Harry Johnson, barman mítico y autor del primer manual de los Cócteles, la creación de « Bijou » en 1860 en el que introduce claramente el Chartreuse Verde. Asimismo, otro pionero, Jerry Thomas, introduce en su guía de cócteles en 1876, una composición a base de Verde: « Brandy Daisy ».

En 1920, los Estados Unidos adoptan una legislación restrictiva contra las bebidas alcoholizadas. La prohibición obliga a los barmen a crear Cócteles de alcohol de contrabando para servir en condiciones rocambolescas. En 1925, por ejemplo, el Athletic Club de Detroit lanza el fabuloso « Last word » que actualiza a los gustos actuales Murray Stenson en 2004 en Seattle, e inunda los bares de Chicago, Nueva York o San Francisco pasando por Londres y Ámsterdam. Mucho antes de eso, huyendo de la prohibición, numerosos barmen se unen a Europa y difunden esta cultura voluptuosa de mezcla: el SAVOY, establecimiento londinense bajo influencia americana, ofrece de este modo la excelencia desde 1889.

En Francia, después de un tiempo en el mueble de los digestivos ¡el Chartreuse coge confianza en sí mismo y se atreve! El Cóctel entra en sus costumbres sobre todo con el « chupito », versión reducida de este nuevo mundo. En Grenoble, en 1992, a un Cóctel le espera un gran éxito, el « Tip n’Top ». Viaje sin retorno. La creación goza de plena salud. « Chartreuse Expérience » consagra el año 2000. « Chartreus’ito » en 2003 asocia long drink y aromáticas mentoladas.

Icónico, el Chartreuse Verde se impone como ingrediente esencial: la sal y pimienta de los Cócteles.